Un cambio de casa es un momento importante para toda la familia, pero para los más pequeños puede resultar especialmente difícil de entender. Dejar atrás su habitación, su barrio y a sus amigos genera inseguridad, aunque el destino sea un hogar mejor. Estos son nuestros consejos, basados en años acompañando a familias en sus mudanzas por Barcelona y su área metropolitana, para que el proceso sea lo más llevadero posible.
Anticipa la noticia y explícasela a su medida
Cuanto antes lo sepan, mejor podrán procesarlo. Explícales qué va a pasar, por qué os mudáis y qué cosas buenas trae el cambio: una habitación más grande, estar más cerca del cole o de los abuelos, un parque nuevo cerca de casa. Adapta la explicación a su edad y responde con paciencia a todas las dudas que puedan surgirles en los días previos.
Involúcralos en los preparativos
Dejar que los niños participen en la mudanza, dentro de sus posibilidades, les ayuda a sentir que tienen algo de control sobre la situación. Pueden encargarse de guardar sus propios juguetes o libros en cajas, decorar las cajas con su nombre o elegir cómo quieren organizar su nueva habitación. Este tipo de pequeñas responsabilidades convierten la mudanza en algo ilusionante en lugar de algo que simplemente les sucede.
El día de la mudanza, un espacio seguro para ellos
Cuando lleguen los operarios y empiece el trasiego de muebles y cajas, lo mejor es que los niños estén en una zona segura de la casa, o incluso con algún familiar, lejos del movimiento de carga y descarga. Es un momento de mucha actividad y conviene evitar cualquier riesgo de accidente.
Valida su tristeza, no la minimices
Es normal que un niño sienta pena por dejar atrás a sus amigos o su antiguo colegio. En lugar de restarle importancia, valida esa emoción y ayúdale a verla como algo natural. A la vez, puedes ayudarle a poner el foco en lo que va a ganar: una habitación propia, un nuevo parque, la posibilidad de hacer nuevos amigos.
Recrea rutinas familiares cuanto antes
Los niños se sienten seguros con la rutina. En cuanto sea posible, intenta recuperar horarios de comidas, baño y sueño similares a los de antes de la mudanza, aunque el resto de la casa siga entre cajas. Montar primero su habitación, con sus muebles y sus objetos conocidos, ayuda mucho a que se adapten más rápido al nuevo espacio.
Facilita la despedida
Organizar una pequeña despedida con sus amigos del barrio o del colegio, e intercambiar contactos para seguir en contacto, puede ayudar a cerrar esa etapa de forma más positiva.
Nosotros nos encargamos de la parte pesada
Cuando contratas una mudanza profesional, tú puedes dedicar tu energía a acompañar a tus hijos en el proceso emocional, mientras nosotros nos ocupamos del embalaje, el transporte y el montaje de los muebles. En Dracos trabajamos con la máxima rapidez y organización para que el impacto en el día a día de tu familia sea el mínimo posible.

